domingo, 25 de diciembre de 2011
Defensa del fracaso (John William Polidori)
Muchas veces he soñado con estar en aquella mansión de Suiza donde se desarrolló un duelo de ingenio entre los héroes del romanticismo inglés: Byron, Percy y Mary Shelley, y el secretario y médico personal del primero, John Polidori. Un tiempo de pasión desatada, exaltación de la naturaleza, deificación del yo... Pero, de cumplir ese sueño, ¿Cómo me trataría esa época?. John Polidori conoció ese momento de primera mano, y trató de unirse a él. Gran estudiante, carecía de las dotes literarias y las personalidad magnética de sus compañeros de viaje. Y por ello fue ridiculizado.
¿Cuántas personas serían poetas por un año, sintiendo su espíritu elevarse inmenso por la poesía, tratando de alcanzar la gloria junto a unos pocos inmortales que tanto amaron, solo para fracasar y aceptar su falta de talento?. La fama que alcanzó Polidori fue un don envenenado: solo su fracaso vive hoy.
Tras ser rechazado por Byron y habiendo fracasado literariamente, John William Polidori se suicidó con 25 años. Sin grandes honores ni elegías, sólo una burla de las muertes heroicas de sus ídolos. Maltratado por su época, con el más anónimo de los finales y el más documentado fracaso, Polidori es el santo patrón de los poetas fracasados.
Tal vez un cínico podría ver en su muerte triste, encubierta, y olvidada, una cruel carcajada, una demostración de que la muerte no tiene nada de noble y heroico, de que la fama es agría y efímera, y los grandes poetas románticos, niños con talento.
sábado, 29 de octubre de 2011
El tren que ya no se detiene allí
El tren camina y camina,
y la máquina resuella,
y tose con tos ferina.
¡Vamos en una centella!
El tren es el símbolo de mi infancia. Aún hoy un raíl asfixiado en la ciudad me recuerda al tren salvaje y natural que recorría los campos hacía mi casa. Hace poco Google maps me llevó a la estación de tren donde pasé tantos veranos. La estación abandonada de un pueblo decadente, donde ya nadie más vive. Encontré muchas fotos de ella, algunas descripciones; Recuerdo a mis vecinos, los pastores que se acercaban, la carretera que la acariciaba, el cura de la ermita cercana, el panadero que venía con su camioneta, a los otros jefes de estación, a los maquinistas que paraban por allí... Pero ese lugar es mío. No había en mí anhelos, sed de experiencias, sueños de recuerdos ajenos, solo nostalgia. Esa estación es mía y de nadie más. Nadie ha acariciado y bebido sus rincones como yo. Allí yace mi infancia.
Lloré cuando lo vi, y lloraré cuando vuelva allí. La arena de su reloj se ha derramado, ya ha regalado todos los bellos recuerdos que podía producir, y sólo es un mausoleo de lo que un día fui. Sólo queda vacío entre sus aburridas y comunes paredes.
¿Respetará el tiempo ese lugar hasta que yo muera, o será una dantesca lección de efimeridad? ¿Sabrán ver los viajeros del tren que ya solo pasa, el Reino de la Imaginación que allí creé? ¿Será mi escondite, entre los dos muros, bajo el árbol, el lugar místico y misterioso fuera del cual algo en mí se siente extranjero y exiliado?
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Er
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2:14
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Prosa
domingo, 16 de octubre de 2011
Ojos negros
Cuando mi atención jugaba libre por un instante,
se dejó atrapar en la emboscada de su mirada fija.
Fue testigo de solitarias noches que incubaban
versos hambrientos de pasión.
Viajó junto a mi anhelo más infantil,
despertando la nostalgia del hoy,
mitificando el vacío recuerdo del ayer.
Devolví una mirada salvaje,
temerosa y expectante,
buscando una agitación simétrica
en sus sobrios y sólidos ojos negros.
Los segundos pasaban como estaciones,
cultivando la semilla de cada instante,
desatando una febril excitación.
Contemplé su imaginada desnudez,
inmerso en su respiración fuerte y rítmica
que disipaba la niebla de su mirada misteriosa.
Me rendí ante su joven temeridad
y dejé de mirar, temer y desearla,
para poder, cobarde y poeta,
soñar, escribir y recordarla.
Publicado por
Er
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13:23
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Poemas
viernes, 14 de octubre de 2011
¿Por qué escribo?
Por soledad, porque aún creo en mí, porque tengo miedo al fracaso, porque ya no soy tan joven, porque con vivir no basta, porque soy un narcisista, porque quiero creer en algo, porque si yo no me observo, entiendo, y disecciono, nadie lo hará.
Porque no puedo aplazar más mis sueños, y porque nunca tendré tanto tiempo libre, libertad, experiencias nuevas y juventud.
Porque no puedo aplazar más mis sueños, y porque nunca tendré tanto tiempo libre, libertad, experiencias nuevas y juventud.
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