sábado, 27 de octubre de 2012

La leyenda urbana, vestigio de mitos

¡Dejémos que la superstición, la leyenda y los sueños irrumpan en la ciudad! Como Becquer al vestir Toledo de misterio, rompamos los diques de los sentidos para que la mente inunde esta ciudad gris, llena de ruinas y recuerdos. Veamos en cada ventana una vida, en cada coche un destino, en los astros un mensaje, en toda esquina una despedida, y en una habitación oscura, miedo. Que la maravillosa asociación intima con cada lugar se libere, para entretejer un lienzo heterogéneo y borroso de vida, que pueda hacer de cada paseo gris una lluvia de reminiscencias.

Solo la belleza, el arte, pueden combatir la nada.

Always watches, no eyes

lunes, 8 de octubre de 2012

A George Mallory

A George Mallory, que soñó con la cima del mundo y ahora duerme en ella


¿Encontraste en la cima del mundo la eternidad,
caprichosa sirena que desde allí te llamaba?

Yo te lo diré: era sólo un rayo de Luna
que acariciaba tus dedos, y huía,
gloria afónica que ya sólo susurra
recuerdos en cadáveres que te querían.

La eternidad se rió de tu ambición:
Allí arriba te hallaron, moderno don Quijote,
cosmonauta de sueños enterrados en nieve,
perenne tu piel de marfil azulado.

¿Valió la pena apagar tu intenso resplandor de vida
por tu imponente mausoleo de roca, hielo y nada?



sábado, 6 de octubre de 2012

El instante

A ella, la que ya no es pero llevaba su nombre.


Cayó mi voz prisionera entre dos miradas:
tu fuego verde, estrellas de esmeralda,
y un ser deslumbrado que no se reconocía.
Mi alma toda se condensó en pupilas,
por dos lanzas verdes atravesadas.


No me dolió verte con él. Sé que ya no existes.
Nunca. Paseaste por mi corazón yermo
mientras tras tus pasos florecía.


Vaciló por un instante la ley inexorable
y rugió de nuevo un torrente ya desembocado.
Me vi vistiendo un yo que no existía.


Me dolió: no pudieron los años desterrar
un ser que a ti se debe, reflejo difuso
de tu verdor sobre mi pupila,
que brilla efímero, y muere,
aferrado a la estela de tu recuerdo.