La soledad en que hemos abierto los ojos.
La soledad en que una mañana nos hemos despertado, caídos...
Vicente Aleixandre
Nunca leeré verso más triste,
final que toda biografía cierra.
No sólo por la pétrea frialdad
que en el alma la costumbre crea.
Tampoco por la vieja sentencia,
que la mente, esclavizada, espera.
¡En Madrid se apagó la luz azul
y ya no hay quien la vea!
¡Enmudeció en Madrid su voz
y ya nadie la recuerda!
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