miércoles, 15 de febrero de 2012

La verdad y Kepler



"¿Cuando permanecía en el polvo,
 te pedí acaso ¡oh, Creador!, 
que me transformaras en hombre?
¿Te solicité que me sacaras de las tinieblas...?"
John Milton, El paraíso perdido


Nacemos para contemplar nuestra debilidad, y observar impotentes nuestra vuelta a la oscuridad... Somos arrojados a este mundo de manera extraña, con unos orígenes inciertos, luces atrapadas en la niebla que solo son capaces de alumbrar su propia mortalidad. ¿Qué es lo natural? ¿Qué es lo divino? ¿Qué es la historia? Intentos de convertir un lugar hostil en un hogar predecible... ¿Rebelarme o creer? ¿Qué recompensa hay en la verdad? Sólo muerte y desesperanza. Con razón se rodearon los pueblos de nieblas para no observar el terrible vacío de alrededor. El mero recuerdo de esas nieblas ya disipadas nos induce a creer que, de tantas historias, alguna habrá cierta... pero en ese terrible latido del corazón, en su antiguo encogimiento, y la reducción de la lente mental a lo único seguro en el universo está mi inevitable respuesta... la nada.

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