domingo, 8 de abril de 2012

Viva la Vida

Toda persona debería preguntarse si vale la pena haber nacido. Si deberíamos brillar brevemente en una eternidad de oscuridad, solo para ver la ausencia de luz que nos rodea. Debe plantearse si la oscuridad es inmensa, u oculta un universo de armonía tras ella. Y si tiene el valor de responder que lo único a lo que podemos rendir culto es a la nada y al azar, no queda otro remedio que abrazar esa luz mientras se extingue día a día, persona a persona, y dejar que la luz de la verdad dañe tus ojos y queme tu espíritu, antes que cerrar los ojos e imaginar sombras en tu instante de gloria.

2 comentarios:

  1. No sé, si vale la pena siquiera responder a esa pregunta. No sé, si es mejor la inconsciencia premeditada cuando ya sabes, que la que profesamos los inconscientes que vamos soltando los días a cuartos uno a uno y seguimos. Cuando quieres darte cuenta adquieres motivos, unos fuertes que te apresan, otros que se van desdibujando. Pueden suceder dos hechos reales y objetivos. Que de algo sirva o de nada sirva, mientras respiras. Pero esa duda que se apodera en determinados momentos , si uno cumple años, aprende a acallarla de muchas maneras y uno deja de esperar. Simplemente. Y lo que pasa a cntinuación sigue siendo todo un misterio.
    Cuanto tiempo sin saber de ti Er. Me dió por mirar esta noche de lluvia, encerrada en mi palacio de papel

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  2. Creo que la única solución a todo esto es dejar de buscar, distraerse, engañarse o más bien no mirar... hay veces en que los grandes vacíos existenciales devoran al día a día y me atrapan en la indiferencia y el inmovilismo... quizás sea cosa de años y acostumbrarse (o resignarse) a que ese mundo luminoso de la filosofía antigua no existe, y buscar otras raíces u otros motivos para ser feliz o simplemente ser.

    Me ha alegrado que me escribieras, hace demasiado que no lo hacíamos... Siempre estás invitada a mirar y aleccionar mi dramatismo juvenil jaja

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