viernes, 3 de febrero de 2012

Quentin Compson

El reloj avanza, fiero y silencioso,
vacío de misericordia o crueldad.
Devuelve pasadas imágenes moribundas
enterradas en un maravilloso mausoleo.

Fascinante resulta el cementerio vital,
más bello cuanto más muerto:
dioses que reposan con el rostro
de su misterioso hijo profano.

Si alargo la mano para encontrar tu cuerpo,
sólo encuentro tu futuro recuerdo.
Siento brotar las raíces de la nostalgia,
y a ella sacrifico mi presente.

Te beso, y sé que no eres mía:
no lo serás hasta que sea otra lápida,
y reviva llorándola, siendo ya otro,
el instante en que creí poder salvarnos.

2 comentarios:

  1. Qué bueno!!!! Qué bello y qué potente!!! Nada más que decir, sólo cabe disfrutarlo.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias! supongo que por la frase de tus datos personales sabrás de donde viene el título... el tiempo es un tema que me obsesiona y sigo tratando de explicarlo lo mejor posible.

    ResponderEliminar